


Scott Pilgrim vive en Toronto. Scott Pilgrim toca el bajo en un grupo. Scott Pilgrim está saliendo con una chica del instituto. Scott Pilgrim no sabe cortar con las chicas. Pero sobre todo, Scott Pilgrim está enamorado de Ramona Flowers. Pero para poder salir con Ramona Flowers tendrá que vencer a sus 7 malvados exnovios que intentarán matarle.
Argumento absurdo donde los haya, pero es lo que ocurre cuando pones a un canadiense a dibujar. Concretamente al señor Bryan Lee O’Maley después de ver un concierto del grupo Plumtree (también referenciado en la película) con una canción llamada “Scott Pilgrim”. El argumento no son más que unas escuálidas líneas, parece que no va a dar para más, pero a mi hasta se me hizo corta. Y es que esta película que me pareció sinceramente descacharrante, está basada en los 6 tomos del cómic que dibujó este caballero. La película la dirigió en 2010 otro señor llamado Edgar Wrigth (que tiene otras joyas como Zombies party).
El cómic
De la “precuela” de la película a la “postcuela”. Vamos, que en realidad no son antes o después de la historia de la película. Pero después del film, salió el videojuego. Es un beat’em up clásico, vamos, el de ir consiguiendo vidas extras mientras pateas el culo a otros señores, pero con muñecotes graciosos, perfecto para los veteranos y los nostálgicos (y para jugar en grupo o cuando necesitas aporrear algo). Retro total, y con el mismo sentido del humor delirante de la película. Pero ¡he venido aquí para hablar de mi película!
Scott Pilgrim es uno de esos nombres que tienen que ser compuestos, que no los puedes separar. A él le da vida Michael Cera, el jovencito que dejó embarazada a la joven Juno con sus pantalones cortos. Lo ves y dices “oh, qué mono”. Esa carita de perfecto pringado, de a quien le va a pasar de todo. El qué mono de quien puede aspirar a ser nuestro osito preferido. Y es que no podía haber otro actor mejor. Además tenemos al hermanísimo de Macauly Culkin (Kieran) en un papel en el que no podemos dejar de imaginar con mucho sarcasmo (por nuestra parte digo) al prota de “Solo en casa” sin que nos deje de resultar bizarro. Compañero de piso de Scott Pilgrim, lo conoció de alguna forma gay que Scott Pilgrim desconoce. Y por supuesto Ramona Flowers (interpretada por la actriz Mary Elizabeth Winstead), la chica de la que se enamora Scott Pilgrim. Cambia el color de su pelo con la misma facilidad que yo lo hago de nueva mejor obsesión (es posible que como yo, al final se quede con una) y es capaz de viajar por el subespacio. Y es por su culpa que Scott Pilgrim tiene que luchar contra sus 7 exnovios. ¿Qué tendrá esta chica que a todo el mundo le mola?
Si esta película es un referente es por las incontables bromas, referencias y gags a un mundo de freaks o nerds que hace. Videojuegos (el “one up” de Mario, la canción de la ocarina de Zelda, los KO a lo Street Figther….), cómics (el parche que Scott se quita y arroja es el mismo que el de los mutantes de X-Men, referencias a los 4 fantásticos en forma de camiseta…), películas de culto… Todo un caldo de cultivo para aquellos a los que les haga gracia el metalenguaje audiovisual (¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!).
Otra de las cosas que llaman la atención es la especial banda sonora. Ni mejor ni peor. Como todas las partes en la que la banda del protagonista “lucha” contra otra banda. Esa banda en la película se llama “Crash and the Boys”; y aunque no con ese nombre existe realmente bajo el nombre de “Broken Social Scene”. Aquí una de las canciones (I'm so sad, so sad) más… sorprendentes de la película.
Y para acabar con un fin. El de la película. O mejor dicho, el del DVD y el del Blu-ray. Y es que en los extras, hay rodado un final alternativo. No soy capaz de encontrar algún enlace, parece que ha sido borrado de la red de redes, pero para quien le interese, Scott Pilgrim hace una elección diferente, sin puertas.
Grandísimo Marlon Brando, se dice que llegó al plató con un gato que encontró por la calle, ¡que no estaba en el guión! Igual que cuando se burla del señor Fontane, y eso se puede apreciar en esa cara de los actores de estar pasando por un momento violento, porque nadie se lo esperaba. Y que salvo el loco de Coppola, nadie entendió lo de los algodones en los carrillos. Que el equipo en general, se rió de él. Era un actor conflictivo, no encajaba en la edad del personaje y ni siquiera era italiano. Pero lo hizo él. Y es que el señor Brando es un maestro del cine, uno de los grandes. Por este papel ganó su segundo óscar, pero se negó a recogerlo, mandando a una india en su lugar para protestar en el nombre de su pueblo. Se dice que ni siquiera era india… Brando es más que eso, en realidad, ya que se trata de un señor que en sus buenos tiempos era el sex symbol por excelencia, el típico chico que no podrías presentar a tus padres. Luego… se echó a perder. Como lo es, también, el señor Coppola, director de la película.
Rodada en 1972 por el director Francis Ford Coppola, está basada en un libro que lleva el mismo nombre (escrito por un señor italiano llamado Mario Puzzo). Aunque él mismo afirma que hay alguna escenita filmada por un tal George Lucas (¿le conocen? Espero por su bien que la respuesta haya sido positiva…) Se dice y se comenta que esta película fue un encargo, pero por mucho que fuera un recado, hace falta tener una buena batuta para dar a luz una obra como ésta. Después la saga se completó con otras dos películas (ojito con la revisión que se hizo de la segunda, volviendo a montarla en orden cronológico, que viene a ser lo mismo que herirla de muerte). Mención especial merece El Padrino II, pues siempre todos la usamos como la excepción que confirma la regla a que segundas partes nunca fueron buenas. Sobre cuál de las dos primeras es mejor, existen muchos debates. Entre los actores, destacar al mismísimo Brando, a Al Pacino (en quien nadie creería al considerarlo un enano, pero que calló la boca de muchos), James Caan…
Todos ellos se mueven en el Nueva York recién salido de la Segunda Guerra Mundial, con los italoamericanos divididos entre el poder de 5 familias que controlan las calles. Una de ellas es la de los Corleone, comandada por Don Vito Corleone; que a cambio de un pequeño precio protege la vida y las pertenencias de su gente. Si su gente, muestra respeto, él cuidará de ellos. Pero La Famiglia puede estar en peligro, otras familias quieren su parte del pastel y su seno podría estar descabezado el día que falte el Padrino.
Muchas de sus escenas son especialmente realistas, como por ejemplo, cuando Sonny golpea a su cuñado, marcó tanto el golpe que le rompió un par de costillas. Y otras que debían aparecer no aparecen. Todas las malas lenguas cuentan que Frank Sinatra, sí el de New York New York, presionó mucho para rebajar la aparición del personaje Jhonny Fontana, porque estaba mucho más que claramente inspirado en él. Una vez más, la diferencia entre homenaje y pulla es difusa.
Esta película ha dejado en el imaginario colectivo muchos símbolos que hoy en día tienen su total significado. La cabeza de caballo como amenaza no tan velada hacia aquello que más amas, las naranjas como anticipo de la muerte (se dice que aparece una antes de cada una de las muertes importantes de no solo la película, si no de la saga).
Todo esto convierte El Padrino en un clásico del cine, en un imprescindible. No haberla visto puede ser razón suficiente para quedar marcado socialmente para no siempre. Puede que no sea para tanto, pero debería… Pero ocurre que una película por buena que sea, no va a pasar a la Historia del cine en mayúsculas si no ha sido lo suficientemente parodiada o homenajeada o plagiada (la línea entre los dos últimos es taaaaan subjetiva).
Una escena de los Soprano, un capítulo entero de Los Simpson... En otra de las escenas de Los Soprano, Tony está comprando naranjas cuando le tirotean.
La estética de la historia está especialmente cuidada, desde los trajes italianos de mafiosos, las caras italianas, la forma de hablar, el deseo de americanizarse de los italoamericanos de segunda generación (sobre todo llamativo como cada uno de ellos se ha buscado un equivalente americano a su nombre italiano original). Otro de los pilares fundamentales de la película es la banda sonora, compuesta por Nino Rota. Cualquiera de nosotros podríamos identificarla, aún sin haber visto la película y con solo unas pocas notas. No soy crítica de música y no me veo capaz de entrar en más detalles, pero creo que puedo afirmar sin demasiado miedo a equivocarme de que se trata de una pequeña obra maestra.
Así, la historia que nos cuenta presenta valores, esas cosas que un hombre de honor debe seguir. El respeto, el honor, la familia (con todo lo que significa, protegerla, cuidarla, respetarla), la lealtad, el sentido de pertenencia…
Lo que muchos le achacan es que da una versión excesivamente romántica de la mafia (palabra que por cierto no aparece en ningún momento en la saga dicen que debido a la aparición de hombres trajeados y con metralletas; como tampoco aparece ninguna mención a la Cosa Nostra, que se ocupa particularmente de la isla italiana de Sicilia y desde donde evoluciona la italoamericana), muy idealizada. Porque no podemos olvidar que es una película de mafiosos, y que por tanto nos habla de una historia de traiciones que se pagan con la propia sangre, de una organización delictiva, de un grupo donde el papel de la mujer se limita a satisfacer a su padre y a su marido…
Y con todo esto y alguna cosa que seguro que me he dejado les invito a disfrutar de una buena peli acompañada de unos ricos cupcakes.