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martes, 12 de julio de 2016

Gofres, gofres everywhere

Desde hace mucho tiempo tenía la ilusión de tener una gofrera. Bueno, pues no tengo una pero si acceso a una. (Graciaaaaaas ^^). Por eso, he podido disfrutar de una selección de gofres distintos. No tengo ninguna foto del típico. El de sabor a gofre (que en mi caso suelen ir acompañados de una bola de helado Cookie Dough de Ben&Jerry's). Lo cierto es que para conseguirlo, tuvimos que hacer varias pruebas, porque no acababa de saber a gofre de verdad. Pero al final dimos con el truco. No tiene que ver tanto con la receta, si no con un ingrediente clave. 

TRUQUITO: Usar azúcar perlado en vez de azúcar normal. En vez de ser "granos" de azúcar, son cachitos más grandes. Y creedme, ése es el truco de verdad. 

Luego es cuestión de ir cogiéndole el pulso a la gofrera. Tiempos y esas cosas. Y bueno, como estoy que los regalo, otro truco muy-muy útil para hacer gofres en gofrera es usar spray desmoldador. Con aceite o mantequilla corre el peligro de quemarse, y si no se echa nada, se pega. El spray no le da ningún sabor añadido y es un aliado muy útil.




Además de estos dos consejos gratuitos, os traigo fotos de otro tipo de gofres. El primero, aunque la masa en si sí es típica, va acompañado de sirope de arce y un trocito de mantequilla. Esta americanada es como una droga... lo adoro... 


Ñaaaaaaaam

¿A que tienen buena pinta?
El sirope de arce lo compramos en el Corte Inglés, aunque no es demasiado barato. Aún así, suelen tener marcas algo más baratas en tiendas de comida americana. QUe entre que la botella es chula y tal... 



El segundo tipo de gofre no es tan común. Es salado. ¡Sí, salado! Porque no nos vamos a engañar, la gofrera es un como si fuera un pequeño horno y las masas se pueden hacer de cualquier cosa que se pueda convertir en masa. Total, que estos son gofres de falafel con salsa de yogur (aunque alguien se confundió un poco con la medida del limón...).


Ahora tengo que reconocer que yo no he cocinado ninguna de las dos cosas, si no un cocinillas. Así que por eso, hoy tampoco hay receta...

Vaya temporada llevo...

jueves, 24 de marzo de 2016

Red Velvet Cupcakes, solo para dar envidia, sin receta

En la "vuelta a poner en marcha" de este blog, me encuentro con que tenía varias entradas pendientes, como ésta de los archiconocidos red velvet. Me encantan, y siempre que voy a una cupcakeria o bakery o como leches haya que llamarlas, suelo pedir de estos, si tienen. También tengo que decir que son unos de los preferidos de mi hermana, porque no le gusta la buttercream y como estos suelen tener crema de queso... pues rojo y en papel... ¡red velvet!

El problema está en que es un post antiguo, pero me encantan las fotos y quería enseñar el resultado. Por eso, no guardo la receta, pero es la típica de los Red Velvet, aunque sin bicarbonato (sí, se que llevan, pero no encontré). Quedaron con un color rojo aceptable (vamos, que me gustan).

También mencionar a mi coautora en las sombras, que las hicimos juntas (y de hecho, creo que no hemos vuelto a hacer nada desde entonces, lo que tiene la vida, que avanza y se te olvidan proyectos que antes te entusiasmaban).







Os dejo fotos de diferentes momentos del proceso.


Recién saliditos del horno




¡saludar a la coautora de los red velvet!





En la otra modalidad de decoración







Espero que os gusten sus pintas, porque al ser una receta tan vieja, no puedo decir mucho más, ya lo siento.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Cupcakes de vainilla y rosas

El octubre pasado acabé mis prácticas en el ambulatorio, y como viene siendo tradición, llevé cupcakes para agradecerles que me acogieran y me enseñaran. Muchas gracias. Ais... echaré de menos a mis señores, que a algunos les veía todos los días.
En realidad empecé con otra receta (que publicaré en breves, espero) pero pensando que me quedaría corta, decidí hacer algún cupcake más. (Y por cierto, magdalena y cupcake no es lo mismo!!!!!) Pues no sé, quería hacer algo sofisticado, que la rosa siempre le da ese toque. Ah bueno, y como siempre mi anónima amiga me echó una mano a cambio de la mitad de las provisiones.


Siento la calidad de las fotos, pero mi cámara is missing in combat, así que tengo que conformarme con la del móvil


INGREDIENTES (para 12 golositos)

Para la masa:
-1 huevo
-150 gr. harina
-150 gr. azúcar blanco
-1/2 sobre de levadura
-125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-1 cucharada de pasta de rosa
-1 cucharadita de vainilla
-100 gr. de leche semidesnatada

Para la buttercream:
-125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-125 gr. de azúcar glas
-1 cucharada de pasta de rosa

Sprinkles y azúcar de colores para decorar.


RECETA

Ponemos a precalentar el horno a 180º.
En un bol, ponemos la mantequilla y el azúcar y batimos. Añadimos el huevo y seguimos batiendo hasta que la mezcla sea homogénea. Añadimos un tercio de la harina + la levadura, la mitad de la leche, otro tercio de la harina y el resto de la leche; mientras vamos batiendo. Ajuntamos la rosa y la vainilla.
Rellenamos los papelitos hasta el 2/3 de su capacidad y metemos al horno, durante aproximadamente 22 minutos.

Mientras se hace, en otro recipiente, mezclamos el azúcar glas y la mantequilla, primero a baja intensidad. Le añadimos la rosa hasta que adquiera la consistencia adecuada.
(Si algo en la receta no es del todo correcto, lo sientooo, pero tengo fiebreee)


RESULTADO


Gustaron bastante, incluso más que la otra receta (yo no estoy de acuerdo) aunque opinaron que la crema de mantequilla se puede hacer un poco pesada. Lo que sí es curioso es que siempre que los he llevado a una despedida, ha habido alguien que ha preguntado por las calorías. ¿Pero no se lo pueden comer tranquilas? Y luego siempre ocurre que los médicos mangonean mucho. Y que siempre me pongo colorada porque tienen que decirle a todo el mundo que los he hecho yo y que vaya trabajo llevan...




PELÍCULA

Bueno, hoy voy a poneros una que tengo pendiente de ver. Si alguno la ha visto y le apetece comentarla, adelante (es que estoy un poco enferma y me pesa todo el cuerpo y no soy capaz de pensaaaar). La tengo pendiente por un tema de clase.




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cookie dought-balls o "trufas de masa cruda de cookies"


Otra vez mi anónima amiga (algún día me vengaré y desvelaré más datos) me propone quedar para reposterizar. O puede que se lo propusiera yo. El caso es que nos reunimos en mi casa, sacamos los utensilios y después de investigar un poco sobre qué podíamos hacer, encontramos una receta a la que teníamos echado el ojo desde hacía mucho. Porque además, eran el re-work de una receta que ya he publicado en este blog. Y por re-work me refiero solo a estéticamente, porque la receta es otra. 

Es una adaptación de una de las recetas de Alma, que a su vez lo ha adaptado de un libro que no tengo y que me encantaría-me encantaría-me encantaría tener. (Por favooooooooor)


INGREDIENTES

-115 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-60 gr. de azúcar blanco
-100 gr. de azúcar moreno (es importante el azúcar moreno, porque sin él la receta sabrá diferente, comprobado)
-2 cucharadas de leche semidesnatada
-135 gr. de harina
-1/2 cucharadita de sal
-100 gr. de chips de chocolate (compramos los de la marca Vahiné)
-1 cucharada de extracto de vainilla

Para la cobertura:
-chocolate negro para postres
-chocolate blanco para postres
-chocolate naranja (tiene sabor a naranja)
-decoraciones: bolitas, azúcar morado, sprinkles rojos...


RECETA (¡No se necesita horno!)

Batimos la mantequilla con el azúcar (los dos tipos) un par de minutos, hasta que la mezcla se aclare. Añadimos la leche y la vainilla. Después, añadiremos la mezcla de la harina y el pellizquín de sal y batiremos hasta que sea homogénea. Echamos las chips de chocolate y ésta vez revolvemos con una cuchara (nada de batir, que podemos cargarnos los cachitos de chocolate)

Cuidadito, que ésta masa está para comérsela y como no lleva huevo... ñam
Metemos la bola en film de envolver comida, y a la nevera un mínimo de media hora

Sí, son mis uñas. Me encanta pintármelas de colores diferentes

Sacaremos nuestra bola de la nevera y haremos bolitas, del tamaño que nos plazca. Pensad que son para comer de forma individual, así que no tan grandes como para que sea demasiado ni tan pequeñas como para que sean ridículas.

Las pondremos a congelar 15 minutos. Derretiremos el chocolate, los candy melts o lo que sean. Y aquí viene un poco la madre del cordero de la receta. Hicimos diferentes intentos para que quedaran, al menos, correctos. El método final consistió en pinchar la bolita con un palillo y con ayuda de un segundo girarla para quitar el chocolate sobrante.Las dejamos en un plato cubierto con film y las decoramos. Más o menos.




RESULTADO

Están de vicio. Lo puedo decir con todas las letras, y eso que no suelo hacerlo. Aún ahora, escribiendo la receta, se me hace la boca agua. Recomendable 100%.  Salen unas cuantas bolas ¿sobre 40? y es casi doloroso despedirse de ellas, un gran dilema.

A mi me recuerdan a las bolas de Dragón
Ahora, eso sí, son laboriosas de hacer. Que si el chocolate se queda duro, que si se me cae la bolita, que si está quedando como un churro... Tuvimos la suerte de que se pasó por casa otra amiga (que también quedará en al anonimato) y descubrimos que la mejor forma de llevarlos a cabo es en cadena. Una untaba las bolitas, otra les quitaba el sobrante y la última los decoraba. Aún así, caben muchas mejoras, porque nos quedaron un montón de rebabas. 


Por otro lado, aproveché el sobrante de chocolate negro para bañar un par de cerezas que teníamos por casa que eran de huerta natural, no compradas (para que os hagáis una idea de hace cuánto que tengo almacenada esta entrada). Por cierto, las cerezas son probablemente las mejores que he comido nunca, y refirmo que fruta+chocolate es una de mis debilidades.

Dios... ¿dónde puedo conseguir más de esto?
Es que además es supermaja













PELÍCULA

Hacía mucho que no traía una película desarrollada como había previsto, pero acabo de ver una que se ha abierto un huequito en mi corazón. Antes de presentarla, quiero avisar de que es dura, pero también es tierna y preciosa. 

Se trata de:



Eso es, "Arrugas". Es una película de animación basada en un cómic del mismo nombre y dibujado y guionizado por Paco Roca.

Es una película, que como dice un amigo, si no te gusta es que no tienes alma. Emilio es un anciano (voy a dejarlo en anciano, porque si no, podemos embarcarnos en un debate sobre corrección política, términos adecuados y que viejos son los trapos) aquejado de Alzheimer y a quien su hijo deja en una residencia. Todos los ancianos de la residencia viven con miedo a que algún día los puedan trasladar al piso de arriba, donde "tienen" a los que no se pueden valer por si mismos, personas que más que personas parecen vegetales.

Emilio, el protagonista
Nos la puso la profesora y parte del ejercicio consistía en responder a una pregunta, ¿es una historia real o de ficción? . Ella estaba convencida de que es una historia real y mi pequeña guionista interior se enfadó. Ladies y gentlemans, que sea realista no quiere decir que sea real. Y lo traigo a colación porque es una historia muy realista, que con solo una pizca de empatía te pone los pelos de punta. Hace tiempo descubrí que existen dos colectivos que sacan las emociones a flor de piel. Los niños y los ancianos inspiran ternura. Es muy poco discutible (salvo que no tengas sentimientos y ésas cosas). Y el caso es que la película tiene momentos muy duros. Perder la propia identidad, aferrarse a ella, luchar para que no te consideren un "vegetal", luchar por conservar las ganas de vivir...

Es, además, alarmante un par de cosas respecto a la residencia, que debo destacar. La primera es que tienen piscina, pero por quedar bien, para vender una imagen de que son mejor de lo que son. Y la segunda viene a colación, cuando uno de los personajes antes eso responde:
-¿Crees que nosotros (los ancianos) somos los clientes? No, los clientes son los hijos y el gobierno.
El sabio a quien pertenece la reflexión
Y lo peor de todo es que suele tener razón. A pesar de todo, tengo que decir que en ningún momento se juzga negativamente a la gente que trabaja allí, si no a que para algunos dueños o gestores o lo que sea, una residencia no es más que un negocio.


Ahora, hablando de la peli en sí, es una adaptación dirigida por Ignacio Ferreras, producida por Perro Verde Films. Tengo que reconocer que a veces, peca de lenta. Pero tiene dos tipos de lentitud. Por un lado, la que viene inherente a la historia, es lenta, pero tiene que serlo. Porque estamos hablando de ancianos. cuya vitalidad está enlenteciendo, que se mueven más lento, que hablan más lento... Y que creo que es necesaria para entender la película. Pero por otro, adolece de una lentitud propia de un cómic. Y me explico, en formato historieta nos podemos permitir detenernos a ver cómo es la lagartija de la pared, pero no en una película, especialmente si estamos haciendo un flasback a la juventud, donde el ritmo narrativo debe ser más rápido. Al menos, si queremos darle un significado narrativo al ritmo, que creo que en este caso es una herramienta más para contar la historia.

Por cierto, la película ganó el Goya a la mejor película de animación (aunque a día de hoy tengo mis dudas sobre la legitimidad de apartar las categorías de película y película de animación, porque esa diferencia obra en detrimento de las películas de animación, poniéndolas en una categoría inferior) y también al de mejor guión adaptado. (Además de que el propio cómic ganó un porrón de diferentes premios).

Os dejo con una palabras del propio Paco Roca para presentaros la película:

Me planteé hacer esta historia por mis padres. Quería hablar sobre la vejez de las personas. Este es un tema demasiado amplio así que me centré en las residencias de ancianos. Al tratar este tema era imposible no hacerlo también sobre el alzheimer. Emilio, el protagonista, está inspirado en el padre de mi buen amigo MacDiego.


La portada del cómic




viernes, 20 de septiembre de 2013

La vida es como una caja de bombones

Hace ya un poco de tiempo que no publicaba un experimento. Y no es que haya estado ociosa, alguno ha ocurrido. Porque sí, señoras y señores, los experimentos ocurren, al menos en mi caso. Aunque una cuarta parte de éste fue planeado. ¿Adivináis cuál?

                                            

Total, que os presento los bombones de chocolate a la naranja, nubes (o jamones), mantequilla de cacahuete y... ¡chocolate de peta zetas!

Chocolate a la naranja
Chocolate relleno de nubes

Los ositos están relleno de mantequilla de cacahuete

Corazones burbujeantes rellenos de peta zetas
En una bombonería había probado la mezcla de chocolate y peta zetas. Quería replicarlo y mi querida amiga en las sombras aceptó una vez más cocinillear. Aunque para ella, sobre todo, era la oportunidad de probar sus moldes de bombones nuevos (por cierto, es adicta a los moldes de bombones)



INGREDIENTES

-1 onza de chocolate x bombón (en el caso del chocolate negro con naranja la tableta ya era así)

Para el relleno:
-mantequilla de cacahuete
-Fluff (el relleno de nubes)
-1 sobre de Peta Zetas (las mías tenían sabor a fresa)


RECETA

En un bol derretimos el chocolate en el microondas. Vamos probando de a poco, no queremos que se queme, y a veces aunque parezca que aún no está derretido revolviendo se ve que tiene la consistencia que necesitamos.

Cubriremos cada huequito de la bombonera. Espachurramos bien cada rincón para que no haya hueco sin cubrir. Solo una capita. Lo metemos en la nevera para que se enfríe. Una vez solidificado en cada hueco pondremos el relleno (yo usé bomboneras diferentes para diferenciar cada uno de los sabores). Respecto a los peta zetas, los echaremos en el chocolate aún sin solidificar. Algunos explotarán, porque su reacción se activa con la humedad, pero no os preocupéis, porque quedarán los suficientes para que sea gracioso meterlos en la boca. 

Luego cubriremos todos con chocolate y a la nevera, o al congelador si no tenemos tiempo. Si el chocolate se ha solidificado demasiado, lo meteremos menos de medio minuto al microondas otra vez.



RESULTADO

Los ositos con mantequilla de cacahuete son geniales, aunque eso sí, si no te va la mantequilla de cacahuete, probablemente no te gusten. A mi, personalmente la combinación me gusta mucho.

Pero la gran estrella eran los de peta zetas, claro. Creo que sorprendieron a mis beta testers. ¡Es que son peta zetas! Y chispean y burbujean en la boca. Probablemente esté un poco loca, pero es que me hace una gracia tremenda.




Y después de esta brevísima entrada, me voy con mis bártulos a otra parte, que tengo cosas que hacer. (Hoy no hay cine)

miércoles, 17 de julio de 2013

Jugando con colores, y con sabor a rosa

Bienvenidos al segundo intento de masa de colores. Puede ocurrir que a veces a alguien se le meta una idea en la cabeza. Y que hasta que esa idea no toma forma real y tangible, siga rondando por la cabeza. Pues es lo que ha ocurrido con las galletas de masa coloreada. 

No sé muy bien porqué llevo semanas pensando en galletas. Imagino que para dar descanso a mi cabeza de exámenes. Pero éstos acabaron y las galletas se han quedado. Pero quería hacerlas de colores. Sin pintar, solo con la masa coloreada.Y lo que venga. Además de usar unos cortadores bastante especiales que me han regalado. ¿Hay alguna fanática de Stitch en la sala? ¿Cuela si no levanto la mano?

Así que después del intento fallido de la vez anterior, y aprovechando que estoy de vacaciones, junto con la misma pesada de siempre (que conste que la llamo pesada solo porque no le apetece ponerse a teclear)y otra pinche que se nos unió, dimos forma y color a mi obsesión. Solo faltaba elegir sabor, y estaba claro que la mejor de las ideas pasaba por recuperar el sabor de otro experimento fallido, uno que se nos pasó al total black. Y no precisamente por echarle colorante. Os presento las galletas de rosa y canela que tenía en mente desde hace tanto tiempo:



INGREDIENTES

-1 huevo grande
-200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-200 gr. de azúcar moreno
-400 gr. de harina
-2 cucharadas de pasta de rosas
-1 cucharadita de canela
-colorante: rojo y negro violáceo


RECETA (adaptando receta de Vanina):

Mezclamos la mantequilla con el azúcar hasta que tenga consistencia de pomada. Añadimos el huevo y batimos. Añadimos la pasta de rosas y la canela y revolvemos bien. Añadiremos poco a poco la harina, tanta como vaya aceptando. No pueden quedar bolsas de harina, pero tampoco hay que pasarse con el amasado.
Separamos la masa en dos y a cada porción le añadimos el colorante deseado mediante un palillo. Hacrmos una bola con cada una de las masas y las metemos en una bolsa de plástico (para que no pillen olores y demás) en la nevera, durante al menos una hora.




Sacaremos la masa de la nevera y con un rodillo la alisaremos con un grosor de medio cm aproximadamente. Cortaremos las galletas con los cortantes y meteremos las galletas ya cortadas en el congelador durante por lo menos una hora (yo las he tenido una noche entera).




Pondremos a precalentar el horno a 170º. Las hornearemos durante 7 minutos. Después, las sacaremos del horno durante otros 5 minutos y apagaremos el horno. Volveremos a meterlas durante media hora, pero ésta vez con el horno apagado. Las sacaremos y las dejaremos enfriar.

El método "doble" de horneado es para mantener el color de las galletas y que vayan perdiendo la humedad poco a poco.


RESULTADO



En la sección de trucos, detalles y chismorreos hoy toca hablar de ese momento estúpido en el que se me ocurre preguntar, ¿y si le echamos azúcar moreno recién compradito? Que sí, que las tres estábamos de acuerdo con eso de que el azúcar moreno está más bueno. Pero a ninguna se nos ocurrió pensar que una de las características más evidentes del azúcar moreno es que.... ¡es moreno! Marrón. O como dicen por otros continentes color café (pero sospecho que con mucha leche). Y eso supone que la mezcla final no va a ser de un color tan claro y moldeable como el que hubiera quedado si nuestras brillantes mentes (entre las que se encontraba una licenciada en Bellas Artes, lo que lo hace aún más irónico) se hubieran dado cuenta de que era más fácil de teñir. De ahí que las opciones de color fueran más escasas.

¿Cuál era Chip y cuál Chop?
En este punto debo decir que el que finalmente la opción rojo y negro ganara no se debe al azar. Porque quería que hicieran honor a aquel "dulce" que tanto me gustaba de niña, el que consiguió apropiarse de un significado especial. Las moras de gominola. Ahora también debo admitir que en realidad, y aunque sepan igual, prefiero las rojas y no sabría decir porqué.

Doraemon, katu kosmiloa
Pero bueno, que me desvío. El tiempo de horneado que os he puesto es ligeramente superior al que venía en la receta original, porque cuando las he sacado estaban un poco crudas. Y aunque adoro la masa cruda, cuando quieres hacer galletas y que las acepten tal y como son es mejor que estén hechas. Hemos tenido especial problema con las Stitches, porque por lo visto todos preferían volverse sordos, perdiendo las orejas en el proceso.

Por lo demás, para mi están muy buenas, sin saber a colonia. En su momento descubrí medio traumatizada que el helado de rosas y canela sabía a colonia. Y tenía miedo de que ocurriera, pero no. Tienen un ligero toque floral y de la canela qué decir... no pienso volver a dirigirle la palabra a quien no le guste la canela.


Así que quedo satisfecha con el resultado.



Os presento algunos de los invitados especiales:

O de cómo la hermana de Doraemon se convirtió en Scarface

El oso psicópata, fruto de los restos de masa
¡Stitches!


Torre de galletas

Torre de galletas II


Galletas redondas con esperanzas de convertirse en galletas decoradas, en próximas entregas

PELÍCULA

La película que acompaña a esta entrada no podía ser otra. Todo apuntaba a que ésta tenía que ser la elegida, sin ningún tipo de duda. Porque resulta que además de la repostería tengo más obsesiones, y ésta es otra de ellas. ¡Presentémosla!



Sí, es de Disney. Os enseño la funda de mi móvil para que veáis de qué película os hablo:


Sí, es Lilo & Stitch. Tengo una pequeña colección de cosas de Stitch. Y ahora que lo pienso, solo una cosa de Lilo. Pero dicen que recuerdo un poco a Lilo. Adoro a Stitch. Por encima de muchas cosas. Pero la asociación además de evidente (he hecho galletas con forma de Stitch), es emocional y emotiva. Así que me sirve como excusa perfecta para hacer una sección corta una vez más. Si existe alguien que lea éste blog, y además es fan de esta sección (y tiene alguna queja de la brevedad de la susodicha) puede dejar un comentario en la entrada y tomaré en consideración su petición/queja o lo que se le ocurra.